Autos voladores dejarán de ser ciencia ficción

Uno de los avances tecnológicos que pudieron conocer Marty McFly y Doc Brown, en su viaje al futuro en “Volver al Futuro II”, es el de los autos voladores. Una idea que incluso hace pocos años parecía algo inalcanzable en un corto plazo; sin embargo, a finales de la primera década del siglo XXI, apareció la compañía Terrafugia Transition para sorprender al mundo con el desarrollo de unidades aéreas de pequeñas dimensiones, los cuales resultaron en el debut, durante el Auto Show de Nueva York de 2012, de un prototipo que cristalizaba el concepto de auto volador.
Los proyectos. Al Terrafugia TF-X le han seguido otros proyectos que, según sus creadores, las primeras unidades (no para la venta) estarán surcando los aires durante el próximo 2017. Uno de esos desarrollos es el AeroMobil 3.0, un vehículo que, de acuerdo a sus creadores tiene una velocidad máxima en carretera de 160 km/h, y aérea de 200 km/h.
Otro proyecto que verá la luz en 2017 es el recientemente anunciado por el Airbus. Se trata del Auto Vlador 3.0 que de acuerdo con información en su sitio de Internet “se transformará de auto a avión en cuestión de segundos”.
Como los japoneses no podían quedarse atrás, la compañía de ingenieros ‘Cartivator’ lleva a cabo su proyecto Skydrive, un coche volador con despegue y aterrizaje vertical. Éste no será podrá ver en el próximo año, pero según los involucrados en el proyecto, se tiene el plan de que el vehículo sea utilizado como parte del atractivo de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Antecedentes. Cabe señalar que este concepto de auto volador no es nuevo, se tiene registro de un primer intento en 1917, aunque este nunca despegó. El término se reconoce de mejor manera desde la década de los cincuenta, gracias a algunos desarrollos que al final no fueron viables por los altos costos de producción, operación, consumos de combustible y polución sonora.
Infraestructura. Como respuesta a los problemas anteriores, la tecnología de hoy en día hace posible la viabilidad de estos proyectos. Por ejemplo, el impulso será por sistemas híbridos, como con el AeroMobil que lograría una autonomía de 700 km por aire y 800 km por tierra mediante un motor a gasolina y un eléctrico, a esto le sumamos su fabricación a base de fibra de carbono para reducir el peso.
Respecto a la seguridad, sus fabricantes incluirán dispositivos GPS, sistemas de paracaídas de emergencia, además de un piloto automático, entre muchos otros elementos.
En materia de legislación, hay un gran vacío, aunque poco a poco se comienza a tocar el tema como en Europa, donde el conductor necesitará contar con una amplia capacitación y contar con licencia para volar y para circulación terrestre.
Sin duda se tiene que pensar en una compleja implementación de leyes de tráfico aéreo y trazos de rutas específicas, entre otros temas.

 

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