Mis Oscares

 

En estos tiempos se habla de que la realidad supera por mucho a la fantasía. Aunque hay ocasiones que necesita uno de ser muy observador para saber distinguir una de la otra, donde la realidad y la utopía parecieran ser una sola ante declaraciones inverosímiles de mandatarios, de fugas imposibles, de caídas de la moneda, de actos de barbarie, de acciones que dejan de parecer todo menos la vida real.

Si la política fuera ficción, entonces habría violencia desmedida y las autoridades se verían rebasadas, habría feminicidios y parecerían una cifra más, habría desapariciones a cualquier hora y en cualquier lugar y nadie sabría nada nunca jamás en la mayoría de los casos, habría corrupción en distintos niveles de gobierno y saldrían a la luz pública y, a pesar de eso, la gente seguiría votando por los mismos, en el mismo partido o en otro de diferente color. Por desgracia esto no se trata de ficción, no existen héroes, al parecer solo hay villanos y un montón de víctimas que votan cada tres o seis años, según sea el caso.

Como la realidad es otra, entonces hagamos de cuenta que somos la academia y vamos a repartir los Oscar de la política y sociedad:

Mejor actriz: María Elena Limón por su excelente actuación como la Presidenta Municipal de Tlaquepaque que se dice acosada y con síntomas de paranoia.

Mejor actor: José María Martínez, porque le hace creer al PAN y a Jalisco que vela por los intereses de ellos y sólo ve por los personales.

Mejor actor de reparto, Enrique Aubry, porque a la menor provocación reparte golpes y leñazos.

Mejor Película: “El renacido” para Aristóteles Sandoval luego de haberse caído de la moto en las cercanías de Mazamitla.

Mejores efectos visuales, Para Ramiro Hernández por su papel del Presidente Municipal Invisible.

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