En Jalisco, trastornos de ansiedad son más frecuentes en niños que en niñas

Quimera Jalisco |Redacción | 22 febrero 2016

El miedo es una respuesta fisiológica para responder a los riesgos del medio ambiente y se considera una respuesta exitosa cuando prepara al individuo para prevenir cualquier accidente o riesgo potencial para su supervivencia, señaló la doctora Raquel González Burns, médico adscrito de psiquiatría infantil del Instituto Jalisciense de Salud Mental (SALME), perteneciente a la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ).

La especialista explicó que, en el caso de los niños, durante las primeras etapas de su vida tienen miedo a perder contacto con su cuidador, por los ruidos fuertes o temor a caer en el vacío.

“Porque precisamente eso le permitiría mayor respuesta y asegurarse del cuidado de su figura de apego. De ahí en adelante los miedos infantiles van variando con base en el desarrollo psíquico del menor y se van volviendo más complejos dependiendo de la etapa”, expuso.

Agregó que a partir de los seis meses, el niño identifica mejor a sus figuras de apego y a partir de los ocho meses tiene mayor reacción ante los extraños.

“A partir de los 12 o los 18 meses, el miedo es por separarse a la figura de apego, es normal, pero cuando se vuelve desproporcionado al grado de incapacitarle su independencia para explorar el ambiente, jugar y conocer lo que le rodea, pueden aparecer datos de trastornos de ansiedad que serían problemas relacionados a los sueños o problemas relacionados a sus ciclos biológicos o incluso claramente en algunos problemas conductuales como irritabilidad”, manifestó González Burns.

Detalló que entre los dos y los tres años hay un miedo intenso a la oscuridad y también a fenómenos naturales como los truenos, relámpagos o a los animales.

“Entre los cuatro y los cinco años, en que el miedo ha empezado sus primeras experiencias incluso con la pérdida de mascotas, es que comienza el miedo a que haya fantasmas. Culturalmente hay muchos temores que también se inducen o se aprenden de las personas con que convivimos, miedos a la oscuridad, a estar solos, a que los papás no regresen del trabajo o los papás se mueran”, explicó la experta.

La especialista manifestó que cuando los menores ingresan a la escuela llegan a presentar temores incluso de lo que ven a su alrededor como de lo que ven en las noticias, llámense robos, secuestros y desastres naturales, entre otros.

“En la etapa adolescente, los miedos son más de tipo social, a ser rechazados, excluidos de un grupo, víctimas de vergüenza, criticados u observados, marcados por su grupo de amigos. Considerar que un miedo está fuera de etapa no se puede decir sólo considerando la edad, hay niños que tienen una etapa de desarrollo desfasada por el mismo tipo de crianza o porque tienen alguna situación madurativa. Siempre que se evalúa si un miedo es acorde a la edad, hay que considerar la etapa de desarrollo y el tipo de ambiente en el que ha crecido el niño y los miedos que el padre han inducido en él, quizá como forma de protección”.

La experta dijo que los trastornos de ansiedad son más frecuentes en los niños que en las niñas, sin embargo, se lleva más a consulta a las niñas, porque culturalmente se les permite tener miedo y no a los hombres. “A partir de la adolescencia se vuelven más altas en las niñas que en los varones”.

Insistió en que los padres no deben minimizar los miedos de sus hijos y deben llevarlos con un especialista y no buscar culpables. “Sí hay un tabú importante para reconocer que hay que darles la atención a nivel profesional y evitar medicar o dar remedios es contraproducente para los niños y esto puede hacer que el tratamiento sea más largo y complicado”.

La recomendación es que “si los papás ven que el niño no está rindiendo y su funcionalidad no es de un niño para su edad, deben buscar ayuda o una segunda opinión. Deben ver cómo está su periodo de sueño, cómo está comiendo y buscar orientación”.

Finalmente, informó que los trastornos de ansiedad son curables y con tratamientos farmacológicos, psicoterapia y orientación familiar son exitosos.

 


 

EL DATO

Para consulta se puede acudir a la clínica de psiquiatría infantil, ubicada en Avenida Zoquipan 1000, Zapopan, o llamar al teléfono 3633 1901.

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